Se puede publicar. Esa es la conclusión de la mesa redonda a la que asistí el pasado lunes en la Universidad de Comunicación de Sevilla (aparte de que la autoedición es una pérdida de tiempo y de que Dan Brown es un mediocre). Es difícil, y requiere un esfuerzo prolongado más allá de la aparición del libro, pero no imposible.

En la mesa, moderada por Andrés Ortiz, estuvimos la poetisa Maria Alcantarilla, Macarena Diana de la Editorial C&M y yo. Tres experiencias diferentes que pudimos compartir con un público muy atento y activo durante un par de horas.

Lo mejor de la charla: poder saltarnos la parte de los motivos para escribir y el autobombo y pasar a los motivos para publicar y los consejos prácticos para hacerlo. Realmente satisfactorio, por útil y cercano.
(C&M han colgado su propia crónica del encuentro en su blog, que podéis leer aquí.)
Una de las asistentes incluso me envió un mail al día siguiente que, con vuestro permiso y el suyo, voy a citar aquí:
Te doy las gracias por devolverme un poco la ilusión por esta vida que no se decide comenzar (la necesidad de escribir viene de un lugar desconocido a una edad temprana), pero sí se decide el camino y el cuándo para continuar.
¡Joder! ¿Cómo no emocionarse con estas cosas? Muchas gracias a ti, Vanesa, ¡y muchos ánimos!

El encuentro coincidió con la Feria del Libro de Sevilla, así que me vino estupendamente para dedicar todo el martes a pasear por la ciudad, curiosear por las paradas y hacer algunas compras: Borges, Bukowski y Rébuffat se vinieron conmigo a casa.

Un par de días memorables; visitar Sevilla es siempre un placer. Además, vista la cantidad de gente con ilusión y energías que pude conocer, creo que la literatura a pequeña escala no tiene motivos para mantener el victimismo y derrotismo al que muchas veces nos obligamos incluso antes de empezar.
Ánimo, muchachos.